La clave de una gran idea

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Quiero montar un negocio que arrase en el mercado. Quiero sorprender a mi jefe con un proyecto que me suponga un ascenso o, simplemente, quiero escribir una entrada en mi blog que me genere muchas visitas. Todas estas aspiraciones, aunque en diferentes ámbitos, tienen un elemento en común. Lo conocemos como “Buena Idea”.

También esto se trabaja. Uno no pone en marcha lo primero que se le pasa por la cabeza, de ser así, el porcentaje de fracaso sería muy alto. Tal y como recomienda, Dani Ortega, de Oreste SocialMedia, “hay que madurar bien un artículo antes de publicarlo”. Y no le falta razón. Las buenas ideas requieren de un proceso de elaboración, introspección y, finalmente, lanzamiento. Este desarrollo se puede dividir en cinco estadios.

  1. El primer paso es el de la recolección de la materia prima. Consiste en recopilar todos aquellos pensamientos que nos vengan a la mente, sin entrar en consideraciones sobre si son buenos o no. No es el momento de valorar esas cosas. Hay que apuntarlo todo.
  2. Una vez has capturado tus pensamientos sobre el papel, lo procedente es cotejarlos con tus ideas preconcebidas, es decir, aquellos proyectos que siempre te han rondado la mente y te han parecido interesantes pero que, por una circunstancia o por otra, no habías llevado a cabo. Este ejercicio comparativo establecerá una nueva selección de palabras mucho más reducida. De esta lista de candidatas saldrá la vencedora. pensar
  3. En tercer lugar llegamos al punto de la abstracción. Este es el momento en el que aparcamos el tema. Seguimos con nuestra vida y dejamos de pensar conscientemente en el asunto. El hecho de haber estado trabajando durante un tiempo determinado sobre algo, hace que, todo este proceso mental se almacene en nuestro subconsciente.
  4. En penúltimo lugar tenemos aparición de la idea. De pronto, un día nos despertamos por la mañana (suele ser el momento del día de mayor clarividencia mental) y… Bluf! Ahí está. Limpia, creativa, consistente y, a prueba de dudas. Aun así es conveniente ir un poco más allá.
  5. El último paso es el de compartir la idea. Es recomendable comentarlo con alguien. Las personas tendemos a enamorarnos de nuestros proyectos y no ser del todo objetivos, por lo que es conveniente pedir ayuda. Una vez has superado la prueba de la segunda opinión, ahora sí, comunícalo al mundo. El que lo hagas mejor o peor, eso ya es “harina de otro costal”. éxito
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Publicado en: Empresa

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Jorge Baixauli (jorgebaixauli.com)


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